Ganadería y cambio climático: el reto de la adaptación

En los últimos años se ha incrementado el interés mundial sobre el calentamiento de la Tierra y las causas y efectos de este fenómeno. También se ha reconocido que este problema se debe a la presencia de gases de efecto invernadero (GEI) en la atmósfera,  propiciando el “efecto invernadero” que está elevando la temperatura y causando serios problemas.

El cambio climático (CC) derivado del calentamiento de la Tierra tiene muchas consecuencias en nuestra vida diaria. Por ejemplo, las áreas costeras de Tabasco y Chiapas en los últimos años han sido afectadas por desastres, incluyendo huracanes, inundaciones y sequías y hay estudios que indican que la intensidad y frecuencia de estos eventos podrá incrementarse en el sureste de México. Así, los efectos de los últimos huracanes en el sureste de México (Cancún-Tapachula) podrían ser ya resultados del cambio climático.

Sabemos que el CC está impactando no solo en poblaciones humanas, ecosistemas y  comunidades biológicas y hay indicios de cambios en la biodiversidad, procesos también asociados al problema de la deforestación y quemas agrícolas.  También se estima que el fenómeno disminuirá la productividad agrícola en las regiones tropicales y subtropicales, reducirá la cantidad y la calidad del agua en la mayoría de las regiones áridas y semiáridas, aumentará la incidencia de enfermedades como el paludismo y el dengue. Además, el aumento del nivel del mar podría provocar el desplazamiento de decenas de millones de personas que viven en zonas bajas, como las áreas bajas de Tabasco y Campeche y poner en peligro grandes áreas productivas de las cuales dependen miles de productores. 

En este contexto, la población requiere conocimiento y tomar conciencia de este fenómeno. Cambio Climático ¡Una realidad!

La causa principal del incremento de gases como el  bióxido de carbono CO2 en la atmósfera es la emisión por la quema de combustibles fósiles (gasolina-disel), especialmente en los países ricos e industrializados, adicionalmente se encuentra la deforestación y las quemas. 

A nivel mundial, la deforestación de casi 17 millones de hectáreas anuales causa emisiones a la atmósfera de 1.8 Gt de carbono. La producción de ganado (principalmente bovino y ovino) agrava todavía más este fenómeno por la liberación durante sus procesos digestivos de cantidades importantes de gases (pedos y eructos) como el metano, un gas invernadero mucho más potente que el carbono. 

Las actividades humanas están contribuyendo al CC y el cambio inducido por ellas es una realidad inevitable. La producción animal ocupa aproximadamente el 70% de las tierras agrícolas del mundo y es responsable del 40% del cambio climático en la Tierra. La temperatura en nuestro planeta se ha elevado ocasionando un calentamiento, en promedio de 0.7ºC en los últimos 100 años y en el periodo de 1990-2000 se han registrado las temperaturas más altas.  La distribución e intensidad de las lluvias han cambiado, los niveles de los mares han subido en promedio .25 cm., los glaciares de las áreas continentales se están “encogiendo” y la extensión y grosor de los hielos polares ha disminuido. Esto es lo que más se ha observado por el calentamiento en los últimos 50 años. 

Otros estudios mencionan que los cambios proyectados por la concentración de GEI en la atmósfera, resultarán en un incremento del calentamiento de la superficie de la Tierra entre 1.1 a 6.4ºC para el periodo de 1990 -2100 con un grave efecto sobre las tierras continentales y el nivel de los mares. En cuanto a la precipitación, se ha estimado que el promedio global de lluvias se incrementará, sin embargo habrá regiones con incremento y otras con fuertes sequía, afectando el patrón de vida de la población. La incidencia de eventos y climas extremos se prevé que aumentarán propiciando días más calientes, inundaciones y sequías.

Impactos del Cambio Climático

Los impactos debido al CC, observados principalmente en zona tropicales, han afectado los sistemas biológicos en muchas partes del mundo. Ha habido cambios en la distribución de especies, en el tamaño de las poblaciones de animales y vegetales, en las épocas de reproducción, en las rutas y tiempos de migración de las aves y un incremento en la frecuencia de plagas y enfermedades, especialmente en áreas forestales.

Se estima que los cambios proyectados para el siglo XXI serán más rápidos que los sucedidos en los últimos 10 000 años con graves consecuencias para los países en desarrollo como México.  Se prevé que zonas costeras pueden quedar inundadas (como ha sucedido ya en New Orleans y en Tabasco, México); la disminución de la producción de granos básicos puede significar una constante en continentes como África y América Latina y sobre todo efectos en la salud pública debido a un aumento de enfermedades como la malaria y el dengue y la presencia de nuevos virus con potencial para generar pandemias. Por ejemplo, en África, la combinación de cambios en la temperatura y la lluvia ha generado desde 1970 grandes hambrunas debido a la falta de granos y cultivos.

El CC puede incrementar la pérdida de la biodiversidad, aumentar el riesgo de extinción de muchas especies, especialmente de aquellas cuya  población es baja y restringida a ciertos hábitats y/o rangos climáticos y adversamente impactar en diversos servicios ecológicos esenciales para la vida diaria de la población y necesarios para su desarrollo.

Seguridad alimentaria, ganadería y el cambio climático

La dramática expansión de la producción de cultivos y granos para los biocombustibles está impactando sobre los recursos globales dedicados a alimentos básicos y de ahí su desabasto y encarecimiento para la población pobre. La seguridad alimentaria es una de las principales prioridades a escala mundial, especialmente en los países en desarrollo y en este contexto la ganadería tiene un “papel” importante en muchos de estos países. Así, la seguridad alimentaria está resurgiendo como un aspecto estratégico en países de América Latina, Asia y África, los cuales creían haber resuelto la escasez de alimentos necesarios para su población. Este aspecto está creando una inmensa presión  sobre los recursos del planeta.

A escala global, la producción animal también está pasando por cambios estructurales debido al crecimiento de la población humana, al incremento de los ingresos en la sociedad urbana y rural y a una creciente demanda en el consumo de productos de origen animal. En general, la producción animal mundial está creciendo con más dinamismo que otros subsectores agrícolas y se prevé que para el año 2020 la ganadería producirá más de la mitad del valor de la producción agrícola mundial. Este proceso ha sido nombrado como la “Revolución ganadera” y puede tener serias consecuencias como : a) un rápido y dinámico incremento en el consumo de productos de origen animal en los países en desarrollo, b) una re-localización de las actividades productivas ganaderas, c) un cambio en los sistemas de producción diversificados a sistemas verticales ligados a procesos de mercado global, e) presión sobre los recursos locales y de propiedad comunal, especialmente las áreas de pastoreo y d) efectos negativos sobre los recursos naturales (agua, suelo, vegetación y biodiversidad) y la salud de la población. Este proceso global, no es ajeno a la dinámica de la población rural en el sureste de México, en donde la ganadería contribuye de manera significativa en la economía  regional   y  cultural, especialmente en las zonas campesinas e indígenas. 

Hoy día, el conflicto entre la ganadería, la producción de alimentos básicos y la conservación de los recursos naturales preocupa a diversas instancias nacionales e internacionales, quienes dedican esfuerzos y recursos para revertir las actuales tendencias negativas de la ganadería extensiva.  En el sureste de México, hay múltiples experiencias de desarrollo que han pretendido  reducir la ganaderización en el trópico.

Los informes del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés) han mostrado evidencias del efecto del CC y sus efectos sobre la agricultura y la ganadería. Existe un consenso científico que indica que el cambio climático afectará las actividades pecuarias y del hábitat de la fauna silvestre. Los cambios climáticos esperados tendrán efectos en las áreas de pastoreo, afectando la productividad de los pastos,  la salud de los animales y en general, obligará a modificar el manejo de los sistemas pecuarios, afectando a una gran población humana dedicada a esta actividad.

Hay muchas formas en las cuales el cambio climático puede afectar a la ganadería. En general, hay cuatro factores importantes que considerar, uno de ellos es el agua, la cual es determinante  principalmente en épocas criticas; se  prevé que el agua tendrá una variación en su disponibilidad en muchas regiones mundiales, pudiendo afectar entre 1 -2 billones de pequeños productores ganaderos en el mundo.  Otro factor son los forrajes, hay evidencias de que el cambio climático puede afectar la disponibilidad, composición y valor nutritivo de los pastizales, este aspecto puede modificar la dieta de los animales y poner en serios “aprietos” las estrategias de los ganaderos para mantener sus rebaños y su economía.  Por ejemplo, en ciertas áreas del centro de Chiapas, el maíz ha empezado a ser sustituido por otros cultivos, como el sorgo, el cual es apto para zonas con sequía y  zonas áridas. Este fenómeno también sucedió en África hace décadas y en zonas marginales del sur de África, los sistemas mixtos ganaderos basados en pastoreo y siembra de cultivos se han vuelto extensivos,  basando la alimentación de sus animales solo mediante el sobrepastoreo de pastos nativos, lo cual contribuye a la desertificación. El factor de la biodiversidad en los sistemas ganaderos es un aspecto amenazado, ya que una acelerada desertificación puede ocasionar una pérdida de la diversidad vegetal y animal.  Finalmente, la salud humana y animal son los factores más sensibles, ya existe información sobre el aumento de enfermedades y plagas, tanto en la población animal como humana. Por ejemplo, enfermedades como la malaria, la “lengua azul” y las causadas por garrapatas están teniendo presencia en zonas donde antes no había incidencia de ellas. Este aspecto prevé un aumento  en la mortalidad en los hatos ganaderos. Asimismo la variabilidad del clima impactará en la producción de alimentos para los humanos y la desnutrición puede contribuir  a que la población sea más susceptible a otras enfermedades. Por ejemplo, un problema que preocupa a muchas agencias mundiales de salud es el SIDA (HIV/AIDS en inglés), el cual podría aumentar debido a un aumento por la pobreza y desnutrición. 

Los escenarios simulados (para el año 2080) de los patrones asociados al cambio climático en México muestran un cambio en las temperaturas de 2.5 a 5.5 ºC, dependiente de la región del país. Los cambios en los patrones de precipitación y temperatura asociados al cambio climático modificarán el manejo de la ganadera y fauna silvestre, requiriendo el desarrollo de estrategias de adaptación y mitigación para reducir los impactos negativos del cambio climático. El análisis del impacto del calentamiento global en México y el desarrollo de medidas de adaptación ha sido estudiado para el sector agua y cultivos especialmente en relación al fenómeno de El Niño. En el sector ganadero o de fauna silvestre las investigaciones son muy escasas o nulas.

¿Qué hacer?

La adaptación al cambio climático convoca a la necesidad de que técnicos, funcionarios, campesinos y/o productores realicen cambios o ajustes en la forma de producir y logren una mejor habilidad para manejar el riesgo, ya sea por sequía o inundaciones debidas al cambio climático. Aspectos como cambios en el uso del suelo, infraestructura y nuevas estrategia de manejo de sistemas, diseño de nuevos escenarios, nuevos diseños de sistemas de producción, incorporación del conocimiento local y estrategias participativas y avances científicos permitirán la adaptación al CC.

El desarrollo de una ganadería “amigable”, en la que el término amigable sea usado para integrar el aprovechamiento racional y la conservación de los recursos naturales requiere de estrategias que incorporen los avances de las ciencias y el conocimiento local de los productores. La ganadería bovina, particularmente la extensiva, en México tiene una diversidad de sistemas en donde la mayoría incorpora la experiencia de los productores, con una fuerte carencia en servicios técnicos y financieros. Aunque la actividad ganadera puede considerarse como redituable en términos económicos, la realidad nos muestra esencialmente que la mayoría de los sistemas se basan en actividades marginales y que compiten por el uso del suelo.

La ganadería ha jugado un papel importante en  la economía y cultura de campesinos y productores, sin embargo,  existen “muchas preguntas sueltas” en torno a los efectos del clima en la salud y producción animal. A pesar de que hay bastante información sobre el cambio climático, no ha habido estrategias para  dar a conocer a la población  las causas y efectos de este fenómeno. Existen muchas opciones para adaptarse al cambio climático; por un lado, cambios tecnológicos son necesarios para  mantener o incrementar la productividad animal en un contexto de conservación y buen manejo de los recursos naturales. En este sentido, la agroecológica, la cultura orgánica y el enfoque agroforestal-silvopastoril, son estrategias que ya han sido validadas en múltiples escenarios ecológicos y sociales y han mostrado sus bondades en la conservación y en la oferta de servicios ambientales. En el marco de estas opciones, también existe una fuerte necesidad  de implementar nuevos métodos y herramientas  que sean adecuadas para cada tipo de productor y  que incorporen la experiencia y el conocimiento local de los ganaderos. Al respecto, los campesinos y productores agropecuarios  de muchas partes del mundo tienen una inmensa riqueza de “conocimientos tradicionales” sobre como enfrentar la variación y los riesgos del clima, lo cual es necesario para generar procesos de vinculación y transferencia de experiencias exitosas. 

En conclusión, podemos decir que la ganadería tiene un “reto” para afrontar los cambios globales que ya se han presentado, como sequías, inundaciones, etcétera, sin embargo el ”quehacer” en el ámbito local, nos obliga a buscar en lo inmediato la construcción de alianzas sociales y estrategias técnico-sociales que fortalezcan las capacidades locales de la población. 

*Investigador responsable de la línea de Ganadería y Ambiente (ECOSUR) y consultor de AMBIO sc

  Dr. Guillermo Jiménez Ferrer* gjimenez@ecosur.mx

1 comentario

  1. Me parece muy acertado el artìculo, en cuanto aborda las consecuencias del cambio climàtico en nuestros dìas, pues permite tener una mayor percepciòn del riesgo, ya que habla del cambio climàtico no como ”algo” que nos afectarà en el futuro, sino como un fenòmeno que nos està afectando ya, ahora mismo. Sin embargo, siempre reflexiono en el hecho de que el cambio climàtico afecta a la naturaleza (la ganaderìa, por ejemplo) de la cuàl formamos parte y ha acabado por afectar tambièn la forma en la cuàl nos relacionamos, la manera en que percibimos al otro y la forma en que nos insertamos en las distintas esferas de nuestra sociedad y nos enfrentamos a los discìmiles cambios de nuestro ciclo vital. Es importante tener muy en claro que todos estos desajustes daràn al traste a una sociedad donde los recursos naturales escasean y los seres humanos nos volvemos cada dìa màs egoìstas, egocèntricos, centrados en nosotros mismos, hacièndonos constantemente selfie (centrado solo en mi).

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