Beneficios de los huracanes

Los huracanes al impactarse en los continentes –en el caso de México en las zonas costeras del Mar Caribe, Golfo de México y Océano Pacífico– depositan grandes cantidades de agua en forma de lluvia. Este fenómeno de disipación de energía y liberación de agua de los huracanes provoca que las presas de almacenamiento se llenen, los ríos y arroyos se limpien de basura y otras impurezas, los acuíferos subterráneos se recarguen de agua y los cultivos produzcan más de lo esperado; de no ser por los huracanes, en algunas regiones mexicanas habría terribles sequías como ocurre en los estados del norte y en el centro del territorio nacional; en mayor medida en Chihuahua y Coahuila y, en segundo lugar, en Durango, Zacatecas y San Luis Potosí.

En Baja California Sur sólo llueve gracias a la presencia de ciclones tropicales, ya que casi no cuenta con fenómenos locales y frontales, es decir, en ellos la actividad local es prácticamente inexistente y no alcanzan a llegar los frentes fríos que bajan del Polo Norte. En cambio, estos frentes, conocidos como nortes, ocurren durante todo el invierno y parte de la primavera en Veracruz y Tamaulipas –principalmente– pero también provocan una importante temporada de lluvias de invierno en Baja California Norte, Sonora, Sinaloa, Nayarit, Tamaulipas y Veracruz.

En una escala mayor, los ciclones constituyen un mecanismo de la atmósfera que le es útil para purificarse y distribuir el calor que se encuentra atrapado en los océanos; sin estos mecanismos atmosféricos, la vida en nuestro planeta no hubiera sido posible como la conocemos.

Desde este ángulo, es posible ver los huracanes como fenómenos dadores de vida, razón por la cual, en algunas culturas se han desarrollado tradiciones para celebrar las inundaciones, pese a los considerables daños que pueden llegar a ocurrir en seres humanos o en animales (domésticos y salvajes), además de las pérdidas materiales; para ellos, los beneficios aportados por los huracanes exceden las pérdidas sufridas. Sin embargo, para otras comunidades, tal vez en otras circunstancias, los beneficios naturales de los huracanes no compensan la secuela de destrucción y muertes.

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